viernes, 21 de diciembre de 2012

El Eco del Silencio

Estimados amigos os deseo a todos una super feliz Navidad!!!, tras un año difícil, estoy convencida de que el inminente 2013 va a ser un super buen año para todos, no me cabe la menor duda!! va a ser un año donde todos vamos a sentir ese cambio, siempre en positivo!, que va a transformar nuestras vidas porque es fundamental darse cuenta de que todo radica en un cambio radical de actitud. Ello se traduce en que en lo básico, en lo simple, en lo fundamental y obvio, se halla la felicidad, en el menor detalle, en aquéllo en lo que antaño no valorábamos se encuentra el secreto, y la base, para nuestro bienestar. Un cambio de mentalidad nos ayudará a despegar de este pantano de desazón sin salida...mientras haya vida, existirá la esperanza, mientras tengáis una sonrisa, existirá la alegría y mientras os rijáis por ésta, tendréis siempre de aliada a la ilusión...el fundamental y vital ingrediente para estar, y para sentirse, vivos!!!. FELIZ AÑO 2013 PARA TODOS!!!. Mi novela "El Eco del Silencio", se halla en la Librería Bonaire", afortunadamente estoy muy safistecha con las ventas de la misma, gracias a todos por vuestro inestimable apoyo!!! Irene

martes, 4 de diciembre de 2012

"Por la esperanza del mañana sacrificamos el hoy, sin embargo la felicidad siempre está en el ahora" (Jiddu Krishnamurti)

miércoles, 21 de noviembre de 2012

"Que cada ocasión sea una gran ocasión, pues nunca sabéis cuando el destino os pondrá en mejor posición". Haced que cada día merezca la pena, pues en realidad es un valiosísimo regalo que, a menudo, solemos subestimar.

lunes, 22 de octubre de 2012

Iniciando la semana con todo el positivismo del mundo, con ilusión a raudales y con la esperanza de compañera. Os deseo igualmente una feliz semana a todos

jueves, 6 de septiembre de 2012

" 50 sombras de Grey "

Seguro que todos ustedes ya conocen el título de la novela más leída del momento, especialmente entre las mujeres. Me lo regalaron hace un par de meses, mucho antes de que el fenómeno Grey acaparase portadas e inundara los escaparates de las librerías. Inicialmente no me disgustó su trama, la cual se perfilaba como una bella historia de amor entre un enigmático y potentado empresario, aburrido de conquistas fáciles e insulsas de corta duración con una frágil estudiante inexperta en lides amatorias. Podría decir que la novela engancha hasta que una descubre que la temática carece de historia y se centra, única y exclusivamente, en sexo explícito entre el atractivo y excéntrico protagonista y la cándida victima de éste. Entonces llega el aburrimiento porque la sinopsis, lejos de estar construida para llegar al alma de aquél o aquélla que la lee, está más próxima a una novela porno sadomasoquista. Me sorprende sobremanera cómo ha calado tanto este libro, repito, especialmente entre la población femenina, ¿De verdad puede gustarles, o excitarles, a millones de mujeres descubrir cómo un hombre azota a una mujer, la esclaviza, le obliga a firmar un contrato, donde el será su amo, para beneficiarse de ella sexualmente a su antojo y torturarla en una sala llena de potros, fustas y una retahíla de artilugios que, dudo hallen en un sex-shop?. Si realmente podrían llegar a enamorarse de un tipo así, les diría que se lo hagan mirar. Definitivamente sigo abogando, y ahora más que nunca, por el amor romántico, por la conquista difícil, elegante y posteriormente por un sexo donde, por supuesto, el respeto sea el protagonista absoluto. Parece que lo fácil, mejor diría lo horripilante, atrae, ¿Qué quieren que les diga?, es mi opinión, sigo pensando que hay infinidad de historias y películas, a mi juicio excitantes, donde el sexo no es precisamente el protagonista y si lo es, es mucho más interesante y apasionante.

jueves, 3 de mayo de 2012

" BLANCANIEVES "

Se suele decir que la realidad supera a la ficción, sin embargo en el caso de la última versión de Blancanieves, llevada a las pantallas de la mano del director Hindú Tarsem Singh y protagonizada por Julia Roberts, ha quedado patente que en este caso es justamente todo lo contrario. El extraordinario Walt Disney dio forma en el año 1937 a la princesita de cabello azabache y tez translúcida que rescató de la original historia creada por los hermanos Grimm. La moderna versión carece, desde el minuto uno, de la luz y de ese halo mágico y misterioso que sólo Disney sabe transmitir en todas sus creaciones. La historia, en este caso, se antoja lenta, gris y carente de vida, e insta al público a bostezar y a acomodarse en la butaca, decepcionado por creer que hallaría una fantástica historia que les sumergiera en el convencimiento de la posibilidad de que todos sus sueños se hagan realidad. La factoría Disney, a fecha de hoy, es la única capaz de lograrlo porque la magia, que teje todos sus carismáticos filmes, consigue que todo cobre vida en nuestra imaginación. Rescata de nuestra persona la ilusión que se encarga de dar forma a todos los sueños que aguardan en nuestra mente a ser creados y, efectivamente, verse cumplidos. Sólo el universo Disney puede devolver al recuerdo un capítulo olvidado del pasado que un día nos hizo estremecer y extraer de nuestra persona un mundo de sensaciones. Enfatizar aquella ilusión en construcción y hacer, con su varita mágica y exclusiva, que transformemos en algo tangible lo que parecía, en apariencia, irreal. Está claro que en estos tiempos complicados que estamos viviendo necesitamos pertrecharnos de un avituallamiento de ilusiones y de sueños, porque éstos son los únicos que nos ayudarán a enfrentarnos a ese nuevo día y a que recuperemos, con nuestra ilusión, esfuerzo y tesón, la esperanza que ha sido robada de nuestro calendario vital.

" ASIGNATURAS PENDIENTES "

creer son inalcanzables. Puede que se trate de una relevante conversación, de aquel encuentro que no se terció o acaso sea aquello que por caprichos del destino nunca llegó a materializarse. La vida nos va Nadie negará que todos tenemos asignaturas pendientes por cumplir la mayoría de las cuales solemos sucediendo y nuestra alma continúa embargada por todo lo que permanece aguardándonos en la sala de espera. Entonces llega un día en el cual uno descubre que el único obstáculo y la mayor rémora existente que impide la realización de las mismas no es sino uno mismo. En este carril de doble sentido que es la vida nos topamos con infinidad de decepciones, críticas y la envidia de aquellos que a falta de redaños, postrados en su plataforma destructiva, se dedican a abortar las ilusiones de los demás. Por ello si usted posee una habilidad que jamás soñó siquiera poner en práctica o desea adquirir aquel objeto que le tiene el alma robada desde tiempos inmemoriales aplíquese el dicho de que “un viaje de miles de kilómetros empieza con sólo dar un paso”, el primero, el que les resultará más dificultoso, el que atormenta su cómoda existencia es el que les llevará a conseguir su meta. Cierto que es más sencillo dejar anclado en el olvido todo aquello que aguarda pendiente hasta que, inevitablemente, ello regresa a nuestra vida arrasando nuestra conciencia y en cuestión de segundos lanzamos por la borda toda una vida posponiendo “aquello”, por “nuestra vida por ello”. Seguro que estarán pensando en algo que querrían se hiciera realidad, a mi también me sucedió y ya di ese primer paso que me está haciendo viajar a través de miles de fascinantes kilómetros, sí retomé después de quince años mis clases de piano. Por supuesto que continuarán habiendo asignaturas pendientes. Qué sería de nuestra vida sin ellas y sin los retos que accionan en nuestra persona un aguerrido mecanismo de esfuerzo y superación para que logremos atraparlos para que, llegado un día, dejen de ser simples asignaturas pendientes y pasen a convertirse en una auténtica realidad.

jueves, 29 de marzo de 2012

Podría...

Aquel día decidí levantarme con denuedo en vez de lamentarme acerca del sueño que todavía me acunaba. Advertí que el cielo estaba cubierto de nubes en tránsito de color plomizo. Entonces supe que sólo de mi dependería cualquier elección que saliera a mi paso durante esa jornada y que ello ejercería un poderoso influjo sobre mi estado de ánimo. Pero lo más importante es que podría compartirlo con todo aquel o aquella que me topara y lo mejor de todo es que me beneficiaría de lo que el mundo me transmitiese. Mudé mi seria expresión por una más alegre y complaciente y me dirigí al trabajo. Podría quejarme acerca del mismo sin embargo agradecí primeramente el tenerlo y segundo todo lo bueno que mis compañeros me reportan día tras día. Podría ponerme nostálgica pensando en todo aquello que no pudo ser en el pasado, Dionne Warwick y su “Heartbreaker” sonando en la radio, sin embargo subí el volumen a su máxima potencia con katrina & the Waves y su “Walking on Sunshine” a pesar de estar diluviando en el exterior, un aura de luz en mi mirada por todo lo que sí se haría realidad en un futuro. Podría entrar con aires de derrota contando los días que restan para el fin de semana, pero no, disfruté del momento que me tocaba vivir y di lo mejor de mi persona a todos los de mi alrededor. Podría pensar que hace frío y lamentarme del mal tiempo, pero unos tímidos rayos de sol rasgaron la espectral cortina de negrura que coronaba la ciudad devolviéndole la vida. Repartí sonrisas, compartí bromas con mis compañeros y el mundo me pareció de pronto más fácil en un temporal de dificultades donde hay que sortear la displicencia de aquellos que viven peleados con la vida. Descubrí que la varita mágica que todo lo transforma está en nuestras manos, aquel día y el resto de los días y ahora, porque puedo y quiero, les deseo de todo corazón un felicísimo fin de semana donde absolutamente todo podría ser posible.

sábado, 24 de marzo de 2012

"Aunque no juzgue , será juzgado"

Sabido es desde tiempos inmemoriales que desde que el hombre existe este ha sido el enemigo más voraz de si mismo. La envidia que envenena su alma es el mayor de sus pecados. La maldad que se apodera de uno es repartida reiteradamente en pequeñas dosis entre sus semejantes. El hombre es destructivo, desconfiado y letal. Olvida que todo lo que siembra dará sus brotes tarde o temprano y puede que su cosecha termine por hundirle en la más aplastante de las miserias. Los hay que aún y juzgando y haciendo el mal siguen teniendo suerte en esta lucha de titanes que es la vida. Pero el tiempo acaba descubriendo a aquellos seres bondadosos que, lejos de sumergirse en la crítica gratuita, defienden a ultranza la condición humana. Quizás cuando uno ha sido víctima de críticas y ha sufrido en su piel el irremediable daño que provoca en su persona, es cuando aprende a ser consecuente antes de emitir alguna palabra que pueda herir al que vaya a recibirla. Desafortunadamente no todos, pero algunos sí aprenden a reestructurar su fondo, por el contrario otros perecen en el lodo de la envidia acumulando décadas de toxinas que terminan por destruir aquel brote de bondad que presuntamente todos tenemos en nuestro interior. Puede que toda esta colección de palitroques de alma de obsidiana desconozcan que existe una profecía que revela que todos aquellos que porfían su tiempo juzgando y diezmando los sueños de los demás tendrán la ocasión, algún día de sus largas vidas, de comprobar en primera persona todo aquello que condenaron. Seguro que todos en algún momento de nuestra existencia hemos vertido alguna desalmada crítica acerca de alguien, probablemente sin haberla meditado antes y en más de una ocasión sobre alguien a quien ni tan siquiera hemos tenido el gusto de conocer. Muchos ansiarían tener la vida de los otros que jamás llegarán a tener, por ello el hombre a menudo critica lo que en realidad desea. La envidia es la religión de los mediocres, los otros aprendimos la ardua tarea de tratar de comprender y ponernos en el lugar de aquellos que son señalados.

lunes, 27 de febrero de 2012

" Haga lo que no le apetezca "

Si quiere realmente sentirse bien con usted mismo y, sea de paso con su entorno, haga todo aquello que curiosamente no le apetece. Estamos programados para enfrentarnos a retos y dificultades que nos roban frecuentemente el ánimo y las fuerzas. Sin embargo superados aquellos obstáculos que se presentan de improviso y finiquitada alguna que otra rémora, la vida vuelve a estar de nuestra parte. La sensación de bienestar que se apodera de nuestra persona, una vez realizado todo aquello que entorpecía nuestros pasos, es equiparable a una dosis gratuita de energía y autoestima. Es indispensable sentirse bien consigo mismo si uno quiere sentirse bien con el resto, como lo es sentirse útil a la par que motivado. No es difícil descubrir quién de nuestro alrededor se quiere y quien va repartiendo pedazos de su incapacidad, rabia o impotencia. Lo difícil es hallar aquélla persona que nos motive, reconozca nuestras aptitudes y nos recuerde los pequeños logros que hemos ido almacenando en la trastienda de nuestras acciones. La motivación empieza por uno mismo, se halla oculta en el deseo de superación y en la capacidad que todos tenemos de emprender nuevos objetivos y ese anhelo de coronar nuevas cimas. Puede que algunas inicialmente impensables en el parámetro de nuestras intenciones. Lo imposible puede convertirse en posible con más facilidad de lo que uno puede creer. El éxito nos acoge cuando uno lleva inscrito en sus formas el convencimiento de que, no todo puede conseguirse la primera vez, pero sí en las siguientes. La experiencia que vayamos adquiriendo nos otorgará esa fuerza de voluntad, que a menudo suelta nuestra mano, y la fuerza necesaria para emprender, previa aniquilación de la atonía, todo aquello que nos propongamos, o que nos asalte de improviso. Sí, aquello que no estaba en nuestros planes es, en ocasiones, lo mejor que nos puede suceder…

jueves, 23 de febrero de 2012

" Hasta el infinito y más allá "

Es inevitable y ley de vida que nuestros pequeños abandonen algún día el nido familiar. El tiempo transcurre de una forma vertiginosa y sin que nos demos cuenta, y sin que podamos detener ese instante, nuestros hijos ya han crecido. Aquellas noches en vela, biberones, pañales y algún que otro berrinche, quedan difuminados y olvidados en el tiempo. Lo que en su momento queríamos que transcurriera velozmente es añorado en la distancia, cuando los mismos ya no dependen de nosotros. Crecen y nosotros nos hacemos mayores con ellos y a su vez aprendemos a ser padres en cada nueva etapa que vivimos a su lado. De pronto comprendemos a los nuestros y sus problemas pasan a convertirse en los nuestros. La historia se repite, las mismas preocupaciones, situaciones similares, inseguridades y falta de comprensión por ambos lados. Las amistades se convierten en sus referentes y los padres en aquellos seres en quienes, transitoriamente, dejan de confiar sus inquietudes, sueños y vivencias, muy a pesar de muchos progenitores. Si alguien es especialista en tocar nuestra fibra sensible es la factoría Disney, la tercera saga de Toy Story dispara en el centro de la diana de nuestros sentimientos. Un escenario de personajes multicolores ficticios narra la vida misma en un cuento tan fascinante como real. Sonrisas y lágrimas se dan la mano al ver reflejada en la pantalla lo que un día cualquiera, señalado en nuestro destino, nos tocará vivir y sufrir con nuestros hijos. La dolorosa partida del que fue su hogar, morada de abrazos, cariño, tardes de juegos, noches de fábulas y de una niñez que cada día que pasa se aleja un poquito más de nuestro amparo y protección. Todo llegará, sí, algún día, quizás más próximo de lo que desearíamos, pero lo que sí es cierto es que ellos, aunque crezcan, siempre serán nuestros pequeños y lo que nunca sabrán, o tal vez sí lo sepan con el tiempo, es que hagan lo que hagan, elijan el camino que elijan, les querremos “hasta el infinito y más allá”.

jueves, 16 de febrero de 2012

"El bosc de ses fades"

Un viento huracanado barrió los tiznados adoquines, el cielo estaba revestido de un manto de obsidiana sumiendo la ciudad entre tinieblas. Abotoné mi abrigo con premura y me enfundé una gorra de lana que distorsionó, por ensalmo, mi identidad. Los truenos irrumpieron tras una tormenta eléctrica que resquebrajaba la oscuridad reinante. Rostros anónimos se refugiaban ávidos bajo los alféizares de portales y comercios que hallaban a su paso. Los mimos y vendedores callejeros recogieron sus pertenencias y abandonaron sus puestos furibundos. Las gotas de lluvia desdibujaron el rostro del hombre estatua arlequín convirtiéndolo en una caricatura infernal. Su dedo índice me señalaba el final de Las Ramblas. Un rayo iluminó un ventanal del Liceo donde se perfilaba una silueta sin rostro que, en un aspaviento fantasmal, me indicaba que continuase andando. Intrigada opté por descender por la emblemática calle barcelonesa que se mostraba desierta de vida. En el interior del café de la Ópera avisté extraños personajes degustando melindres en una atmósfera de tabaco y ecos de sociedad que se me antojó anacrónica. Descendía por las Ramblas persiguiendo furtivamente al arlequín quien desapareció en el “Pasaje de la Banca”. Me adentré en su busca, ni rastro del mismo y mi corazón en un puño. Junto al Museo de Cera en un estrecho callejón, un farolillo oscilante, guardián de un portón, invitaba a descubrir un bosque mágico poblado de hadas y personajes rescatados de una fábula. La tenue iluminación de sus velas le otorgan ese aire de misterio que activa de inmediato la imaginación y cautiva a todo aquel que se precie a rebasar la frontera de “El Bosc de les Fades”. Nunca averigüé si lo sucedido se trató, o no, de un sueño, pero sí se convirtió, desde entonces, en un lugar de ensueño y de visita obligada. Punto de partida para volver a empezar y dejarse llevar, lugar de inspiración para alimentar todos aquéllos sueños que hacen que la vida tenga sentido.

En las pequeñas cosas...

Lo cierto es que pocos negarán que hay motivos más que suficientes para coger una depresión cada vez que conectamos los informativos del telediario, por ello es mejor apagar el televisor o directamente no encenderlo. Crisis a todas horas, actualmente huelgas en Francia, protestas en la calle por esto o por aquello otro, todo vale, violencia doméstica, mortales accidentes de tráfico y descorazonadas catástrofes naturales. Más de uno se preguntará qué le queda positivo para enfrentarse a ese nuevo día. Sucede en todos los frentes y muchos son los que creen estar condenados a vivir una vida que no es la que les corresponde para ser verdaderamente felices. Abrigados por un desasosiego permanente y contagioso, se regocijan en un lamento recurrente y enfermizo. Pero el ser humano es sabio y posee, o debería poseer, un avituallamiento de supervivencia propio que le proporcione esa fascinante válvula de escape que le exima de sufrir más de lo necesario en cada una de las desazones con las que se tope. En las pequeñas cosas hallamos el placebo que nos otorga la capacidad de soñar y crear mundos paralelos al real que nos permita seguir creyendo que la vida merece la pena ser vivida plenamente, con sus obstáculos y con todas aquellas superaciones que van desterrando la negatividad que en ocasiones nos captura. Sí los soñadores lo tienen, lo tenemos, más fácil, sencillamente porque siempre hallamos la oportunidad en aquellos momentos desafortunados y ello nos honra y nos convierte, sin saberlo, en modelos a imitar, al menos para todos aquellos que nunca se dejan vencer por la adversidad y que, aun y acechados por la misma, continúan levantándose e impulsando a los demás para que también encuentren y recuperen la ilusión en todas y cada una de las cosas que van construyendo ese nuevo día. Recuerden que nuestra capacidad de recuperación es ilimitada y siempre, aunque no lo crean, todos tenemos la asombrosa capacidad para crear recursos que nos permitan seguir adelante, aunque sólo sea para construir aquellos sueños que nos hagan creer que probablemente algún día se hagan realidad.

viernes, 10 de febrero de 2012

Donde se hacen realidad...

Recién llegada del país donde los sueños se hacen realidad, únicamente puedo reafirmar que sin los mismos no seríamos nada en esta vida, acaso unos autómatas inertes sin alma propia. Los sueños suelen prestarnos una dimensión de todo aquello que seríamos, o haríamos, en un vasto panorama lleno de caminos y nuevas personalidades que aguardan, en un ángulo de la imaginación, a ser rescatados. Cierto es que no siempre se cumplen todos ya que algunos deben ofrecernos resistencia para que les demostremos que, para todo lo que se desea con el alma, no hay obstáculo alguno que impida que lo consigamos. No se olviden jamás que, si en un momento dado se siente abatidos por la desazón que provocan ciertas negaciones, no deben amilanarse sino dejarse llevar armados de la bendita y poderosa paciencia y sorprenderse de lo que puede llegar a nacer de aquello que no se cumplió. Somos una fábrica inagotable de sueños, de uno sale otro, de ese otro nace una ilusión, de una ilusión surge un proyecto donde invertir todo nuestro empeño para que desaparezca de la ficción y emerja a la realidad. Confíen en su suerte y, aunque suene retórico, piensen siempre en positivo, sólo entonces se darán cuenta del enorme potencial que todos ustedes tienen en su interior perentorio de ser despertado y cincelado, a su antojo, para que adquiera la forma deseada. Aliméntense de aquellas personas con las que se cruzan porque en ellas hallarán la respuesta que necesitan para arrancar una y otra vez en el transcurso de, a priori, una vida gris y monótona. Efectivamente existe un lugar donde los sueños se hacen realidad, búsquenlo en su persona y empiecen, ya no a escribir, sino a vivir todo aquello que estén soñando.

"El árbol no deja ver el bosque"

No permitas que el árbol no te deje ver el bosque, lapidó el escritor realista francés del siglo XIX Stendhal. Sin embargo el árbol forma parte intrínseca del bosque, y todos pueden impedirnos, según la distancia que mantengamos con el mismo, nublarnos la visión del resto del conjunto. Un contingente de efectos oxidan nuestra mente imposibilitando que veamos con claridad lo que a simple vista nos resulta imposible. El árbol se crea en nuestra imaginación a base de temores, inseguridades y una retahíla de excusas que exhalamos e impiden aflorar nuestro propio yo. Llegan días de tormenta y mientras nuestro árbol danza azorado por los embates del viento, el resto del bosque se muestra informe difuminado bajo un haz de vapor y una paleta de grises. Tras las tormentas el sol ilumina el bosque otorgándole infinidad de matices que nos invitan a descubrir, a través de los resquicios de sus ramas, toda la belleza que existe a nuestro alrededor. Las inseguridades se desvanecen en cada gota de agua que va resbalando de sus hojas porque uno comprende que el árbol más fuerte y valioso no es sino uno mismo. A medida que tomamos conciencia de ello las raíces se agarran con más firmeza en la tierra para evitar ser derribadas por los temporales que puedan acecharnos. Nuevas ramas nacerán de nuestro tronco aportándonos fuerza, valores y el respeto por todo aquello que nos rodea y no supimos apreciar, incluso por el árbol que nos retó a superarlo para que lográsemos admirar el fascinante bosque que ansiaba nuestra admiración y anhelaba mostrarnos su belleza. Sí, el árbol que nos impide ver el bosque se asemeja al sabio, el tiempo, que pone barreras en nuestro camino para que las traspasemos. Tras las mismas encontraran el regalo más valioso que pueda existir, ustedes mismos. Sólo entonces estarán preparados para sembrar nuevas semillas que llegarán a convertirse en espectaculares y fascinantes árboles y muchos de sus sueños podrían empezar a ser una realidad.

jueves, 9 de febrero de 2012

"Confesiones anónimas"

Todos necesitamos de vez en vez exteriorizar todo aquello que permanece anclado en nuestro interior. Sin embargo, no siempre resulta fácil airear, con quienes nos rodean, aspectos o situaciones que, acaso merodean en nuestro silencio a la espera de cobrar vida algún día. Las malas experiencias con equivocados confidentes dan lugar a la renuencia de compartir vivencias o deseos por culpa de los que traicionaron nuestros secretos. Por ello, curiosamente, nos resulta más fácil confesarnos con aquellos seres que no conocemos y que, en un momento determinado, se cruzan en nuestra vida. Quizás en la peluquería, sentados en el autobús, en el avión o en una sala de espera cualquiera. Nuestros sentimientos brotan, sin reservas, con aquellos con quienes creemos no volveremos a vernos. Seres que permanecían en el anonimato de nuestra existencia pasan a convertirse, por ensalmo, en los guardianes de una parte de nuestra intimidad. Cómplices de nuestras ilusiones, algunos pueden, incluso, llegar a convertirse en grandes amigos, en los mismos con los que podremos seguir mostrándonos tal y como somos en realidad. Vivimos tres vidas, la que dejamos ver a los demás, la que soñamos y la que revelamos en nuestras confesiones anónimas. Con el paso del tiempo uno toma conciencia de que, pase lo que pase, y muy a pesar de las traiciones e injusticias que se hayan recibido por parte de la mezquindad ajena, nunca se debe dejar de ser uno mismo. Cuando uno menos lo espera surgen en nuestra vida aquellos auténticos seres que nos ayudan a reflexionar y a dar forma a la verdad que flamea en nuestro interior. Ellos nos enseñan que la experiencia es necesaria, en todo, para añadir crédito emocional a la comprensión intelectual. Sean quienes son y hallarán a seres hechos a su medida. Sólo así podrán optar a conseguir, con suerte, un pedazo de su alma.

"De las decisiones"

A menudo nuestra suerte, que es la única que puede ser creada por uno mismo, depende de las decisiones que tomemos en la vida. Una decisión errónea podría llegar a cambiar en su totalidad nuestra rutina, condenándonos a arrastrar una pesada losa vitaliciamente. Dicen que de los errores se aprende, sin embargo, transcurrido un tiempo, no es difícil sucumbir nuevamente en los mismos. Generalmente es la indecisión de los demás la que suele obligarnos reiteradamente a modificar la nuestra. Afortunadamente, el rumbo puede cambiarse una y otra vez y en cada uno de ellos se experimenta un renacimiento inédito en nuestra persona. Los embates recibidos refuerzan nuestro chasis emocional y, paradójicamente, lo hacen más auténtico y sublime preparado como estará, tras vivir una serie de capítulos, para que demos lo mejor de nosotros mismos. Siempre habrá quien se conformará con la superficialidad del conjunto, gracias a ellos se valora y se llega a desear a aquellos otros que aprendieron a ver el alma de las personas. Todo en la vida requiere una maceración especial que convierte, en algunos, lo ordinario en extraordinario, lo mediocre en digno y con suerte lo bueno en excepcional. Decidan lo que consideren podría llegar a hacerles felices sin escuchar a nadie más que no sea a ustedes mismos y sin olvidar las posibles negativas consecuencias que las mismas podrían reportarles. Detrás de cada deseo se esconde una ardua decisión que sólo el devenir de muchos días, un guiño al sentido común y otras tantas noches le revelarán la correcta, la que aguarda confeccionada a su medida. Puestos a pedir un poquito más a la vida el súmmum a la hora de tomar decisiones sería que éstas pudieran ir, a menudo, de la mano del corazón en lugar de las circunstancias que nos rodean.

¿Aptitud o Actitud?

Poco tienen que ver la una con la otra aunque ciertamente con la combinación de ambas se lograría el summum en la realización de una persona. Las estadísticas indican que muy pocos son los que pueden presumir de aunar estos dos conceptos en sí. No siempre el que estudia derecho tiene vocación ni actitud para ejercer, ni siempre el directivo de una empresa tiene el talante adecuado para dirigir a sus subordinados, a pesar de tener una infatigable colección de masters que supuestamente le acrediten como una eminencia del estudio. Dicen que no se puede tener todo en esta vida aunque siempre se puede poner en práctica una opción de cambio. La actitud es un don innato que muy pocos seres poseen y otros tantos jamás llegan a profesar en su experiencia vital. Muchos creen que es infinitamente más importante tener aptitudes y títulos que tener ese excepcional carácter que sepa conducir a los de su alrededor hasta donde uno desee. La manera de decir las cosas, cómo nos miran, si nos miran, a los ojos, el gesto que acompaña a sus movimientos, son algunos de los indicadores que logran dar algo de credibilidad a aquel a quien nos dirigimos. Es esa fascinante filosofía de vida la que comprende un carácter positivo y constructivo, la que nos salva de la aplastante mediocridad con la que nos toca vivir. Sí, es la auténtica actitud con la que se puede conseguir, si no todo, prácticamente todo. Huelga mentar que una buena actitud suele ir de la mano de la siempre excelente educación, de la cual no todo el mundo puede hacer gala. No olviden que el entusiasmo realza nuestra belleza y la actitud nos coloca en armonía con uno mismo. Estamos en manos de la actitud, de la misma que logra que lo que parece feo se convierta en atractivo, lo que es insulso tenga su gracia y que lo aburrido se convierta en interesante. Cambien de actitud y arranquen, quizás se sorprendan de los resultados tan sumamente gratificantes que ello les proporcionará. ¿O lo dudan?

"Bendita autoestima"

Ardua supervivencia tiene aquel que carece de autoestima en el mundo de competitividad en el que vivimos donde si uno no se quiere lo suficiente es barrido de un plumazo de la faz de la existencia. Navegamos en un mundo donde es necesario poner el acento a las cosas si no queremos ser engullidos por nuestra beligerante sociedad. Las personas que se quieren mucho suelen salir a flote con gran facilidad de cualquier problema o afrenta con la que puedan toparse en su cotidianeidad. Su grado de estima es su verdadero manual de supervivencia, el mismo que le redime de muchos sufrimientos y complejos porque su poderosa arma emerge y le exime reiteradamente de miríada de incómodas situaciones. Adquirimos la autoestima en el seno familiar, de nuestros padres dependerá que nos enseñen la conjugación de actitud y superación en todos los frentes. Sin embargo quererse tanto tiene un arma de doble filo, ellos suelen ser tan perfeccionistas que nunca hallan a la pareja que les satisfaga completamente, ya que, sin saberlo, compiten con ellos mismos por buscar en los demás una personalidad igual que la suya. Querer, quieren pero siempre terminarán por ser infieles al resto consigo mismos. Sí estos excepcionales seres suelen hacer caso omiso de las críticas y desoyen consejos porque suya es la ley de la vida. Por lo general aquellos que gozan de una relevante autoestima suelen ser personas dotadas de gran personalidad lo que, por ensalmo, les convierte en personas que allí donde vayan suelen destacar por una aura luminosa que sólo ellos poseen a modo de envoltorio. Hacen gala, salvo excepciones y dejando de lado a los extremadamente narcisistas, de buen carácter y suelen repartir ánimos con aquellos con quienes se relacionan. Sus alforjas van harto sobradas de positivismo y saben que allí donde van siempre serán subrepticiamente y, muchas veces en silencio, los reyes de donde estén.

miércoles, 1 de febrero de 2012