jueves, 3 de mayo de 2012

" BLANCANIEVES "

Se suele decir que la realidad supera a la ficción, sin embargo en el caso de la última versión de Blancanieves, llevada a las pantallas de la mano del director Hindú Tarsem Singh y protagonizada por Julia Roberts, ha quedado patente que en este caso es justamente todo lo contrario. El extraordinario Walt Disney dio forma en el año 1937 a la princesita de cabello azabache y tez translúcida que rescató de la original historia creada por los hermanos Grimm. La moderna versión carece, desde el minuto uno, de la luz y de ese halo mágico y misterioso que sólo Disney sabe transmitir en todas sus creaciones. La historia, en este caso, se antoja lenta, gris y carente de vida, e insta al público a bostezar y a acomodarse en la butaca, decepcionado por creer que hallaría una fantástica historia que les sumergiera en el convencimiento de la posibilidad de que todos sus sueños se hagan realidad. La factoría Disney, a fecha de hoy, es la única capaz de lograrlo porque la magia, que teje todos sus carismáticos filmes, consigue que todo cobre vida en nuestra imaginación. Rescata de nuestra persona la ilusión que se encarga de dar forma a todos los sueños que aguardan en nuestra mente a ser creados y, efectivamente, verse cumplidos. Sólo el universo Disney puede devolver al recuerdo un capítulo olvidado del pasado que un día nos hizo estremecer y extraer de nuestra persona un mundo de sensaciones. Enfatizar aquella ilusión en construcción y hacer, con su varita mágica y exclusiva, que transformemos en algo tangible lo que parecía, en apariencia, irreal. Está claro que en estos tiempos complicados que estamos viviendo necesitamos pertrecharnos de un avituallamiento de ilusiones y de sueños, porque éstos son los únicos que nos ayudarán a enfrentarnos a ese nuevo día y a que recuperemos, con nuestra ilusión, esfuerzo y tesón, la esperanza que ha sido robada de nuestro calendario vital.

" ASIGNATURAS PENDIENTES "

creer son inalcanzables. Puede que se trate de una relevante conversación, de aquel encuentro que no se terció o acaso sea aquello que por caprichos del destino nunca llegó a materializarse. La vida nos va Nadie negará que todos tenemos asignaturas pendientes por cumplir la mayoría de las cuales solemos sucediendo y nuestra alma continúa embargada por todo lo que permanece aguardándonos en la sala de espera. Entonces llega un día en el cual uno descubre que el único obstáculo y la mayor rémora existente que impide la realización de las mismas no es sino uno mismo. En este carril de doble sentido que es la vida nos topamos con infinidad de decepciones, críticas y la envidia de aquellos que a falta de redaños, postrados en su plataforma destructiva, se dedican a abortar las ilusiones de los demás. Por ello si usted posee una habilidad que jamás soñó siquiera poner en práctica o desea adquirir aquel objeto que le tiene el alma robada desde tiempos inmemoriales aplíquese el dicho de que “un viaje de miles de kilómetros empieza con sólo dar un paso”, el primero, el que les resultará más dificultoso, el que atormenta su cómoda existencia es el que les llevará a conseguir su meta. Cierto que es más sencillo dejar anclado en el olvido todo aquello que aguarda pendiente hasta que, inevitablemente, ello regresa a nuestra vida arrasando nuestra conciencia y en cuestión de segundos lanzamos por la borda toda una vida posponiendo “aquello”, por “nuestra vida por ello”. Seguro que estarán pensando en algo que querrían se hiciera realidad, a mi también me sucedió y ya di ese primer paso que me está haciendo viajar a través de miles de fascinantes kilómetros, sí retomé después de quince años mis clases de piano. Por supuesto que continuarán habiendo asignaturas pendientes. Qué sería de nuestra vida sin ellas y sin los retos que accionan en nuestra persona un aguerrido mecanismo de esfuerzo y superación para que logremos atraparlos para que, llegado un día, dejen de ser simples asignaturas pendientes y pasen a convertirse en una auténtica realidad.